Otro año más, y ya van ocho, el Fanzine y Web ALIANZA, se daba cita en la madrileña sala de Ritmo y Compás. Nuestrorock80, como no podía ser de otra manera, no faltó a tal evento y menos con el cartelón que este año se habían marcado los organizadores, a ocho euros con consumición incluida anticipada y 10 euros en taquilla, todo una provocación para nosotros, débiles de mente y faltos de fuerza de voluntad si de un concierto con gente de los 80 se trata. El concierto empezó con más de media hora de retraso, lo que provocó un ir a “matacaballo” continuo que perjudicó a los últimos grupos, y para colmo, Neomenia no se cortó ni un pelo, y tocando los primeros, endosaron al público un total de 17 canciones, algo excesivo y poco equilibrado comparado con los otros grupos. La polémica estaba servida entre los asistentes, unos opinaban que debían ser cabeza de cartel, otros que estaba bien, en definitiva, lo que se dice en estos casos es ese tópico de “Aquí no hay cabezas de cartel ni teloneros”. La sala se encontraba totalmente llena a la hora de saltar el primer grupo al escenario, vimos mucha gente conocida que no quiso perderse esta gran fiesta, entre ellos gente de Atlas, Silver Fist, Julio Castejón etc. Neomenia, como presentaron al propio grupo, quizás sea la banda revelación de año pasado, y una de las más en forma en la actualidad, aunque le queda mucho aún por demostrar. Esta vez fueron ayudados por Bernardo Ballester (Ex-Ñu y miles de bandas más) a las baquetas, ya que Rafa Díaz se encontraba tocando en tierras sureñas con su otra banda Barón Rojo, cosa que no deslució la actuación para nada, ya que el maestro Ballester hizo de las suyas por enésima vez en un concierto. El sonido inicial estaba bastante cuidado, un empaste bastante homogéneo, algo que es de agradecer, ya que actualmente escuchar la voz se está convirtiendo en un acto de agudeza sensorial bastante exigente, y esta vez la voz se vio arropada por los instrumentos, se apreció cada una de las letras, se tuvo la oportunidad de corear sus estribillos y gracias al destino, no hubo que destacar graves problemas que acecharían más adelante a los sucesivos grupos. En general correctos, no solo en sonido, como hemos comentado, sino en actitud y aptitud, dos elementos que emanan de este grupo de una forma impropia en una banda con un solo disco en el mercado. El carismático cantante ha sabido sacar tajada de la serie de incondicionales que ha atrapado de su militancia en Mago de Oz, pero para nada el estilo es el mismo, la indumentaria pasa de estereotipos heavys, nada de cadenas cueros y sucedáneos relacionados con lo metalero, para centrar una estética que a veces recuerda incluso setentera. Destacar sin lugar a dudas una versión del tema “Here I Go Again” compuesto por Whitesnake, al que le añadieron un toque “Neoménico” bastantante curioso, sonido poderoso y una batería rabiosamente contundente. Poco a poco pasaron las canciones, y el público respondía de buen agrado a los temas no conocidos, cosa que nos emplaza a la escucha de los nuevos trabajos de este grupo rompedor.
Al termino de la actuación, aplauso, reconocimiento a la labor sobre las tablas, y momento relax con birra para el estómago y charleta con los amigos incluida, más tarde, lucha y codazos para volver a un lugar privilegiado para disfrutar del grupo de la noche, Casablanca, una gran incógnita después de la salida Pachi Escolano, el morbo por ver renacer de sus cenizas a ese grupo que nunca llego a nada, pero que muchos deseamos ver rodar por los escenarios de nuestro país, me causó una atracción enorme hacia la primera fila. Al salir Casablanca al escenario, se notó que el estilo del grupo había cambiado por completo, un cierto “Asfaltamiento” se había apoderado del grupo. Juanjo tiene ese timbre de voz típico de la banda de Castejón, y los temas que fueron sonando cogieron un lavado de cara bastante importante. Las dos guitarras dieron poderío a los temas, incluso en los más Bluseros, la nueva guitarrista Marisa de la Plaza, nos dejó boquiabiertos en más de un solo, y el otro guitarra Nacho Ruiz, con una estética hardrockera total, alternaba los pasajes con su compañera de viaje, un toma y daca que parecía hacer disfrutar a Carlos Hervás al bajo y al cañoncito José Manuel Fernández ex-Marshall Monroe. Juanjo Temiño al micro, se portó de una manera impecable, quizás pecando de ser un poco estático, y de interactuar poco con el público de la sala, pero ya habrá más momentos si el destino quiere para que vaya desatándose dentro de Casablanca. Destacar los nuevos temas de la banda, con un sonido bastante más duro, pero sin alejarse del rollo Casablanca, ese rock sinfónico con influencias de blues que tanto le caracteriza. El momento cumbre vino a la sala cuando Carlos dedicó un tema a Terry Barrios, y otro a Pachi, que también se encontraba en la sala. Fue emocionante escuchar aquellas canciones sabiendo todas las historias que llevan detrás, a veces, nos ceñimos a lo estrictamente musical, pero en España, la mayoría de las canciones de los 80, no so valoradas en sí mismas, sino la carga emocional que llevan, no tanto por la repercusión que tuvieron, sino la sensibilidad que rebosas y las vivencias que rezuman. En definitiva una vuelta bastante trabajada de Casablanca, un sonido impecable, una coordinación bastante sincronizada para lo que se puede pedir a un primer concierto, y por supuesto una ilusión tremenda transmitida por sus integrantes en cada momento. Tenemos Casablanca para mucho rato. Destacar ese “Corta la sesión” final de fiesta, que siempre nos hace sentir un buen rollito recorrer nuestro cuerpo en forma de tempo y compás.
Ya bastante cansado (uno ya se está empezando a hacer mayor) esperamos al inicio de Jorge Salan y sus muchachos, tras unos minutos, comenzó el Show. Desde que Jorge asumió toda la responsabilidad a la voz, el protagonismo recae aún más, si cabe, sobre él, teniendo que alternar el virtuosismo en su guitarra con las melodías vocales de sus canciones cantadas. La verdad es que en un principio pudiera parecernos un tanto cojo, pero al cabo de la sucesión de temas la cosa se va acomodando en los oídos, y parece como que las canciones están encorsetadas a su voz, no magnífica pero si aceptable. Desde luego, cuando toca la guitarra uno se olvida de todo, de si es guapo o feo, de si es Mago o es Oz, de si canta bien o regular, todo eso pasa a segundo plano, ya que la técnica de este músico es bastante depurada y hace la cosa sin aparentar demasiados esfuerzos. El sonido no fue mejor que el de sus predecesores, el teclado apenas se discernía y los acoples parecidos a los de un móvil aparecían durante toda la actuación, hasta que en determinado momento petó algo, y las luces se apagaron, tras un largo periodo de espera, la banda volvió a sonar para encauzar la recta final de la actuación, y por ende, de la fiesta. Destacar las versiones de Bon Jovi, y los temas más clásicos de la banda, que parece que calan hondo en la gente que sigue a esta joven banda. Como anécdota decir que el guitarrista que acompaña a Jorge se marcó un solo con la guitarra de éste último, cosa que no tendría mucho mérito sino tuviéramos en cuenta la circunstancia de que es zurdo y Salan diestro.
Poco a poco la cosa concluyó, y cuando se apagaron los focos del escenario, suspiré hondo, y rogué al Dios del Rock que me deparar muchas noches como la allí vivida, a que gente como los compañeros de Alianza es la que necesitamos en este mundo de la música que nos gusta. Manu “Obiwan1979” |